Los ríos que bañan San Francisco del Monte de Oro: el pulso de un valle serrano
En un paisaje de sierras, quebradas y monte, los ríos y arroyos no solo dibujan postales: organizan la vida, marcan circuitos de paseo y explican por qué este destino se siente fresco, verde y activo durante gran parte del año.
- San Francisco del Monte Oro Online
- 11/17/2025
- 20:18
San Francisco del Monte de Oro es, ante todo, un pueblo de agua. En un paisaje de sierras, quebradas y monte, los ríos y arroyos no solo dibujan postales: organizan la vida, marcan circuitos de paseo y explican por qué este destino se siente fresco, verde y activo durante gran parte del año. Los cursos de agua que descienden de las Sierras Centrales de San Luis son el alma de este oasis, funcionando como ejes urbanos y como guías hacia tesoros naturales escondidos.
El río San Francisco: el que parte el pueblo en dos
El curso de agua más simbólico es el río San Francisco, porque atraviesa el casco urbano y define una característica identitaria: divide la localidad en Banda Norte y Banda Sur. Esta división, destacada tanto en guías oficiales como en crónicas de viaje, no es solo geográfica; marca el ritmo del pueblo. La Banda Sur concentra un circuito cultural e histórico, mientras que la vida cotidiana se reparte a ambos lados de sus orillas pedregosas, conectadas por puentes que invitan a caminar sin apuro.
El río Claro: costanera, pozones y el Dique Las Palmeras
Otro nombre clave es el río Claro. Este curso desciende desde las sierras por una profunda cañada y es el principal responsable de alimentar el imponente Dique Las Palmeras. A escala recreativa, su costanera es uno de los puntos más populares para el descanso, ofreciendo cristalinos pozones de agua y zonas de asadores. Es el eje de naturaleza más accesible, ideal para disfrutar en familia sin grandes exigencias físicas.
Los ríos de exploración: Curtiembre y Socoscora
Para quienes buscan alejarse del centro, la sierra ofrece cursos con perfiles distintos:
- Río (o Arroyo) Curtiembre: Ubicado cerca del pueblo y del área del dique, el Curtiembre es un curso serrano fundamental. Aunque en cartografía técnica suele figurar como arroyo, para los locales es el “Río Curtiembre”. Es sumamente valorado por los senderistas, ya que su recorrido a unos 812 metros de altitud suele formar pequeños saltos y ollas naturales según el caudal de la época (Mapcarta).
- Río Socoscora: Hacia el oeste, este río abre un circuito que combina naturaleza con historia. Sus bordes arbolados con sauces y nogales sirven de guía hacia zonas de minería histórica y antiguos yacimientos de arte rupestre, conectando el paisaje con el pasado ancestral del valle.
El río Hondo y el camino al Salto Escondido
Para los amantes del trekking de aventura, el río Hondo es el destino predilecto. Su cauce encajonado entre farallones guía a los visitantes hacia el Salto Escondido, una de las cascadas más altas de San Luis, con una caída cercana a los 70 metros. Aquí el agua deja de ser un balneario para convertirse en sendero, marcando el paso entre rocas en un entorno de verticalidad impresionante.

Cierre: un destino donde el agua hace de brújula
En San Francisco del Monte de Oro, los ríos no están “alrededor”, sino en el centro de la experiencia. Todos estos esfuerzos hídricos convergen o se complementan con el Dique Las Palmeras, el gran espejo de agua que regula el valle y permite actividades náuticas y pesca. En conjunto, esta red de ríos y arroyos forma un mapa de paisajes que explica por qué este rincón puntano se disfruta caminando, mojándose los pies y siguiendo, siempre, el sonido del agua.